Objetivo: Despertar la curiosidad al empezar la clase con un objeto que lleva a la historia del día.
Paso a paso
- Antes de la clase, pon dentro de una caja cerrada un objeto de la lección, sin puntas ni piezas pequeñas que se puedan tragar: una piedra lisa para David (1 Samuel 17:40), una vasija para el aceite de la viuda (2 Reyes 4:1-7), un cordón rojo para Rahab (Josué 2:18), cinco panes y dos peces de juguete (Juan 6:9) o una moneda para la parábola (Lucas 15:8-10).
- Pasa la caja por la ronda; cada niño puede sacudirla o meter la mano sin mirar, y dice al oído del maestro qué cree que hay.
- Cuando todos hayan probado, abre la caja y pregunta: ¿en qué historia de la Biblia aparece este objeto?
- Cuenta la lección del día con el objeto en la mano y déjalo a la vista durante toda la clase.
- Al final, haz la pregunta de aplicación: ¿qué objeto de tu casa te va a recordar esta semana lo que Dios hizo en esta historia?
Versículo base: Proverbios 25:2 — Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.
Variación: Con niños mayores, pon tres objetos de la misma historia y pide que adivinen la historia antes de abrir la caja, con una pista por objeto.
Objetivo: Saber cómo llega cada niño y orar por él antes de la lección.
Paso a paso
- Entrega a cada niño tres tarjetas: verde (mi semana fue buena), amarilla (más o menos) y roja (fue difícil).
- A la cuenta de tres, todos levantan la tarjeta que describe su semana, sin explicar nada.
- Pregunta quién quiere contar en una frase por qué eligió su color; nadie está obligado a hablar.
- Lee 1 Pedro 5:7 y ora por el grupo; nombra a los niños que levantaron amarillo o rojo y quisieron que se orara por ellos.
- Pregunta de aplicación: cuando tengas una semana roja, ¿a quién se lo puedes contar y cómo puedes hablar con Dios sobre eso?
Versículo base: 1 Pedro 5:7 — echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Variación: Si un niño levanta rojo varias semanas seguidas, conversa con él después de la clase junto con otro maestro y, si hace falta, con sus padres o el pastor, siguiendo las normas de cuidado de niños de tu iglesia.
Objetivo: Repasar la historia del día de forma rápida y con movimiento, sin que parezca un examen.
Paso a paso
- Escribe con marcador permanente, en los gajos de una pelota de playa o en tiras pegadas a una pelota de tela, seis preguntas que sirven para cualquier historia: ¿quién?, ¿dónde?, ¿qué pasó primero?, ¿cuál fue el problema?, ¿qué hizo Dios?, ¿qué aprendo yo?
- Los niños se sientan en círculo y el maestro lanza la pelota suavemente, de abajo hacia arriba.
- Quien la atrapa responde la pregunta que quedó bajo su pulgar derecho, sobre la historia que se acaba de contar.
- Si no sabe, puede pedir ayuda a un compañero; después lanza la pelota a alguien que todavía no respondió.
- La última vuelta usa siempre la pregunta ¿qué aprendo yo?: pide que cada niño termine la frase esta semana voy a...
Versículo base: Lucas 2:46 — sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.
Variación: Con niños de 6 y 7 años, la pelota se pasa rodando por el piso en lugar de lanzarse, y el maestro lee la pregunta en voz alta.
Objetivo: Repasar la lección en equipos con un juego que todos los niños conocen.
Paso a paso
- Dibuja en el pizarrón una cuadrícula de tres por tres y divide la clase en dos equipos: las equis y los círculos.
- Prepara de 12 a 15 preguntas sobre la lección del día y de las últimas semanas, de distintas dificultades.
- Por turno, el maestro hace una pregunta a un equipo; si responde bien, un niño del equipo elige una casilla y dibuja su marca.
- Si responde mal, la pregunta pasa al otro equipo; gana la ronda el que forma primero una línea de tres.
- Al terminar, haz la pregunta de aplicación: de todo lo que repasamos hoy, ¿qué necesitas recordar esta semana y por qué?
Versículo base: 2 Timoteo 3:14 — Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste.
Variación: En México se le dice gato y en Argentina tatetí: usa el nombre que tus niños conocen; con clases grandes, juega en una cuadrícula de cuatro por cuatro con líneas de cuatro.
Objetivo: Que los niños vuelvan a contar la lección con sus propias palabras y dibujos.
Paso a paso
- Entrega a cada niño, o a cada pareja, una hoja doblada en cuatro cuadros.
- Explica qué va en cada cuadro: cómo empezó la historia, cuál fue el problema, qué hizo Dios y cómo terminó.
- Da diez minutos para dibujar, con una frase corta debajo de cada cuadro; los más pequeños pueden dictarle la frase a un ayudante.
- Algunos niños muestran su historieta y la cuentan a la clase; el maestro corrige con cariño lo que no está en el texto.
- Pregunta de aplicación: si dibujaras un quinto cuadro con tu vida esta semana, ¿qué estarías haciendo por lo que aprendiste hoy?
Versículo base: Salmos 78:4 — contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová.
Variación: Pide que lleven la historieta a casa y la cuenten a su familia; el domingo siguiente, pregunta quién la contó y qué le dijeron.
Objetivo: Enseñar a los niños a buscar las respuestas en la Biblia y no solo en lo que contó el maestro.
Paso a paso
- Forma parejas de niños que ya leen, de 8 años en adelante, cada una con una Biblia abierta en el pasaje de la lección.
- Lee pistas como en un caso de detectives: en el versículo 3 aparece el nombre de una ciudad, ¿cuál es?; busca quién habló primero; descubre cuántos días pasaron.
- La primera pareja que encuentra la respuesta levanta la mano y lee el versículo exacto en voz alta.
- Da una insignia de papel de detective a cada pareja que encuentre al menos una respuesta.
- Lee Hechos 17:11 y haz la pregunta de aplicación: ¿qué puedes hacer esta semana para leer la Biblia por tu cuenta, como los de Berea?
Versículo base: Hechos 17:11 — escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
Variación: Con niños que leen poco, el maestro lee el pasaje despacio y los niños levantan la mano cuando escuchan la respuesta de la pista.
Objetivo: Memorizar el versículo de la lección repitiéndolo de forma divertida, sin copiarlo.
Paso a paso
- Escribe el versículo completo y la cita en el pizarrón y léanlo juntos dos veces en voz alta.
- Pide a un niño que borre una palabra; todos repiten el versículo diciendo también la palabra que falta.
- Sigue borrando una palabra por vez, siempre con un niño distinto, hasta que en el pizarrón quede solo la cita.
- Al final, la clase dice el versículo entero sin ver nada; luego algunos voluntarios lo dicen solos o en parejas.
- Pregunta de aplicación: ¿en qué momento de esta semana puedes necesitar este versículo?
Versículo base: Salmos 119:11 — En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Variación: Para repasar el domingo siguiente, escribe solo la primera letra de cada palabra y pide que la clase reconstruya el versículo.
Objetivo: Fijar el versículo con el cuerpo y el ritmo, para que los niños lo recuerden en casa.
Paso a paso
- Divide el versículo en partes cortas y escríbelas en el pizarrón, una debajo de otra.
- Pide a los niños que inventen un gesto para cada parte: manos en el corazón, brazos abiertos, señalar al cielo.
- Agrega un ritmo de palmas o golpes en las rodillas y digan el versículo juntos, primero despacio y después más rápido.
- Haz rondas por grupos (las niñas, los niños, los que cumplen años en la primera mitad del año); el último grupo lo dice sin mirar el pizarrón.
- Pregunta de aplicación: ¿a quién le vas a enseñar el versículo con los gestos esta semana?
Versículo base: Salmos 47:1 — Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo.
Variación: Graba a la clase diciendo el versículo con los gestos, con el permiso de los padres, y envía el video a las familias para practicar en casa.